viernes, 25 de mayo de 2012

1027, Eloísa Oliva

es raro como a veces llegan
las cosas a las manos, como vuelcan
para estar en el momento, se arrastran
por las tierras resecas vienen

Eloísa escribe desde Córdoba
poesía Oliva en la ciudad
que yo visito cuando voy de vacaciones
destas librerías a las suyas
las de los libros increíbles
los antiguos
objetos amarillos, portafolios
compro una navaja desafilada
una cucharita del veintitrés

y no encuentro a Oliva entre los libros
hasta mayo del este año que ya es junio
para leerla faltan meses, pasan días
arrastrando las hojas desas letras
pasan cosas
          otros cuentos
pasan horas
          de mejores / peores narradores
como los libros
por azar pasan mis manos
hasta encontrar a veces una frase

lo mejor no viene si los buscás
lo mejor no se encuentra cuando
viene solo
lo mejor se mueve
te encuentra a vos y no al revés

"1027" en algún lado
no es el momento que lea a Oliva
el nombre de la poeta Loísa Elova
no está
no es
no escrito me lo cambio

mientras lo veo
lo escribo de otra forma
lo deformo
se defora solo

no quiero alterar
hurgar el orden
hacer cambiando las cosas

nadie se muere en las vísperas de su muerte
nadie escribe hasta las letras en la venas
nadie lee un noeta de su tiempo, una noeta no es

anoche iba a un ciclo de lectura
estaba por ser Carne Argentina
pero en la casa de Funes el vino los cubitos
con Walter Lezcano la guitarra de preguntas
de Irene Gruss / Casa de Letras / la poesía
nudista
la parrillita y después
asado
carne va
se habla de libros
pasan los telgopores de cerveza
nudista la noche derramó en Almagro
otra ronda de noetas
sin noesía
cae su libro en mis manos por la oreja
en la tapa el doblés de la desdicha
los billares atrás
cumbia de fondo
Km 26
días del delta.

no sé por qué
no sé
pero me gusta
si ex-plicarlo lo replica
picar
las plicas
sin explicación
el queso
en la mesa, las mariposas
no tiene sentido ir a nudarse
los dedos
a
cuando se alinean
anudarse a las letras deLoísa
cordobesa.


http://editorialnudista.mercadoshops.com.ar/1027-eloisa-oliva_8xJM


jueves, 26 de abril de 2012

Alta Gracia, C-Castagna



Alta Gracia
C. Castagna (Diego Fernández)
Editorial Pánico el Pánico, 2012
58 Páginas / $40

Contar la felicidad

¿Se puede escribir la armonía de las relaciones humanas? Sí, claro, obviamente que se puede. Se puede escribir la armonía, la paz, el amor, y cualquier cosa que se nos ocurra. Pero, ¿cuánto atractivo tiene leer la felicidad sin conflictos? C-Castagna (1975) le dedicó sólo cinco páginas a una historia así. Al amor profundo de la amistad. Cinco páginas que dan inicio a su primer libro de cuentos, Alta Gracia, y que enseguida, sin dar tregua, degenera en una serie de encuentros que retoman relaciones conflictivas.
Alta Gracia es su primer libro, tiene cincuenta y ocho páginas, vale cuarenta mangos,  y hace un recorrido fraccionado en seis cuentos, que a priori podrían leerse como distintos y desarticulados, pero que no lo están. En cada historia Castagna te hace pasar por algún tipos de interacción humana, dejando al descubierto su intención de investigar todas, y cada una. Las relaciones van de la más serena convivencia de cuatro amigas en el Tigre, a la más violenta separación de una pareja que, a modo de Apocalipsis, cierra el libro. En el medio hay de todo: contactos pasajeros, sexo repentino, novios que ni se tocan, engaños, amor sincero, drogas, mamadas y bastante rock & roll. Por momentos hacés cálculos, a ver qué relaciones le faltan narrar, y no encontrás tantas.
Las historias llegan a su punto más álgido en la mitad, donde una banda de minitas, “Bárbara y Greta”, seducen a dos tipos para conseguir dinero, o donde un narrador desprevenido transforma el malentendido de una cita frustrada, en la noche que termina bautizando al libro.
Castagna usa con inteligencia humor irónico y el recurso del anti héroe. Sus cuentos no avanzan con la velocidad del verbo que habilita la acción directa, sino más bien como pasos de astronauta en una atmósfera sin gravedad. Uno podría imaginarlo como al flâneur de Baudelaire: un tipo que va paseando a su tortuga por las calles parisinas, atada ella con un hilito al cuello, para obligarlo a avanzar despacio, a observar con detenimiento las vidrieras que se abren ante sus ojos. Castagna inventa la realidad al verla, y se va metiendo de a poco en lo más complicado de narrar: la subjetividad humana. Y lo hace con agudeza. No entra en diálogos, ni sobrecarga con explicaciones. En lugar de eso va dejando hendijas por los bordes de los cuentos, para que ingrese la materia sensible sin volverse cursilería.
Lágrimas.
Espuma.
Agua.
Mares.
Lluvias.
Filtraciones.
Piletas.
Huracanes.
Mocos.
Tormentas.
Vómitos y goteras.
Podría decirse que Alta gracia es un libro sobre el presente puro en su incesante devenir. Un libro de lo que entra por los sentidos. “El presente ahora es esto”, dice el narrador en Tres bocas. Como si el presente no existiera en tanto instancia espacio-temporal sino como un encontronazo de percepciones que un sujeto es capaz de vivir.
Por último hay que pasar resaltador sobre las referencias literarias y musicales que dan cuenta de la época y de sus influencias.
Jazz antiguo.
Bandas de rock.
Voces en inglés.
Lanza perfume de Rita Lee.
Orbitando de Los Encargados, y La invención de Morel de Bioy Casares.
Posibles entradas a la atmósfera de Alta Gracia y al universo de Pánico el pánico. Una editorial que no deja de abrir puertas a voces nuevas, y que no se equivoca al elegirlas.


viernes, 20 de abril de 2012

Intenciones de hablarte, Luciana Ravazzani

Añadir leyenda
cincuenta y siete páginas de poesía
muertos y el sol en el epígrafe.

los días / diario del hospital / los días del después
bloques intentando ordenar el caos.

¿se puede escribir sobre la madre?

"mamá aún estaba viva", dice para empezar
para situarnos en lo de antes y lo de ahora.

¿cuánto hay que esperar para entender lo que pasó?

tres bloques de poesías son sin título
punto y aparte, atrás, la hoja en blanco
y se habla de algo nuevo, de lo mismo
la madre siempre
retoño verde rondando hacia la quietud
galope muerto, diría Neruda
la contradicción vive y convive en
una misma esencia siendo.

Intenciones de hablarte es un libro de carne que no cae
carente, falto, de sensiblería:

"mamá vivía y llevaba diez peines en la cartera /
caramelos masticables /
cigarrillos suaves aplastados".

un libro de las mil formas de nombrar lo mismo
de hacer presente lo que sigue ahí
un maremagnum
escrito de un tirón
ondulaciones en hojas planas
de papeles de colores que no se acaban.

lo que hace la madre
lo que dice
las formas de mirar las mañas
los sabores raros del helado
las caritas
la letra sonriente
llegar del trabajo a las siete
casarse temprano
la madre
esa entidad que no es uno
inyectada a la vez en el adn.

escribir para no tener algo tan cerca
acto imprescindible tomar distancia.

Editorial Pánico el Pánico.
(2012) $20.





miércoles, 18 de abril de 2012

Brilla tú, borracho loco, Hugo Sánchez


será porque a mí las islas
era siete
segundo grado
caigo en la cuenta igual
que mi hijo ahora es Las Malvinas.

leo este libro un medio día
"Brilla tú, borracho loco"
de la universidad a la Casa Rosada
un señor me da el asiento
mi cara dice sin gestos
Hugo Emilio Sánchez
un escritor
un ex conscripto
un ex ex se autodefine
un ex algoquenuncafue.

pocas historias te atraviezan  
mucho menos historias en verso
un tipo y sus amigos ex soldados 
vuelven una vez a las islas
Fucklands, suelo nunca restaurado
Malvinas, sueño latente siempre.

un ex conscripto
un docente
que dice lo que tiene que decir
la historia es lo que nos pasa a cada uno. 

book trailer
lo que dijo Pedro Mairal


publicado por Editorial Garrincha, abril de 2012.

lunes, 20 de febrero de 2012

Fogonazos, de Mariano Abrevaya Dios

Fogonazos reúne tres cuentos trágicos,
ordenados del más extenso al más breve
-aunque no por ello menos contundente-.

1. Los hermanos Poncio, febrero de 2009.
dos hermanos
una banda
el plan de asaltar un maxikiosco
la merca en todas sus formas
toma de rehenes en Pacheco
un mundo tan lejano tan cercano
el de los Poncio haciéndose la calle
Marcos&Agustín, Clara saltando
la novia brasilera y doña Antonia.
Los hermanos Poncio es un cuento compacto
de personajes construídos con inteligencia
no pierde tiempo en merodeos
y va al grano sin dilaciones
no sobrevuela los conflictos
los detalles son certeros
la acción es económica
se construye en la bisagra de la contradicción
y trabaja una jerga lograda en la línea de Oyola, Cucurto, y Lamborghini.


2. Con el rosario en la boca, noviembre de 2007.

una pelea callejera
entre dos personajes de barrio
el Rengo y el Mono se baten a duelo
nadan en chocolate y zurdazos
hay caras desfiguradas,
acoplados que se caen encima,
pistolas 9 milímetros,
corchazos y olor a pólvora
llama la atención el detalle
la observación minuciosa
y los movimientos micro
el final nos deja un vacío
sin retórica ni moraleja.


3. Fogonazos, septiembre de 2009.

Durán declara
el narrador se mete entre los policías
un abogado graba, toma notas y ni se inmuta.
"la pieza se ilumina con los fogonazos de la 45mm,
el gordo le pega una patada al fiambre de Iribarren"
la historia se construye como una crónica
podemos adivinar la estructura psíquica del policía
con habilidad Mariano Abrevaya Dios esquiva el lugar común
el final esperado, y la dicotomía como cliché.

un libro de cuentos muy logrado
una serie de universos de gran atractivo.


Fogonazos fue ilustrado por Lola Linares
y el diseño de su tapa es de Yamila Kliczkowski.
se presentó en el año 2010
y es el primer libro que me regalan para que reseñe
así que además de un buen libro, es un libro que quiero mucho.
otro acierto de Lutereau y Gersberg, editorial Pánico el Pánico.

http://hermanos-dios.blogspot.com/2012/02/otra-resena-del-libro-de-cuento.html

jueves, 12 de enero de 2012

Los años felices, Sebastián Robles

"el amor era una sensación de abandono".

             foto: Lolita Copacabana. 
Los años felices es un libro que podría ser miles. Cuenta las andanzas de un grupo de adolescentes que atraviesa los años noventa entre vacaciones, noviazgos, peleas y reconciliaciones. El marco de estos sucesos es la década del uno a uno y del creciente desempleo en la Argentina. El título de la novela nos recuerda enseguida, por lo menos a los amantes del teatro, el texto dramático que Samuel Beckett escribiera entre 1960 y 1961: Los días felices. Allí Beckett organiza también una lista de simples sucesos que una tal señora Winnie narra desde su precaria situación extrema: tiene medio cuerpo enterrado. Winnie encuentra siempre motivos para ser feliz, y muchos de ellos no son más que los simples quehaceres cotidianos.


Igual que los personajes de Robles: salen, toman, se besan, ven una peli, arman una fiesta, cenan, se suben a un remis, se enamoran y se desenamoran,  todo en el devenir de un contexto que algo se traen, unos años de recesión y ajuste que las familias viven en carne propia, una realidad que hay que asumir como estable y a pesar de la cual la vida debe seguir su curso y abrirse paso.

Esa contradicción de los nímios sucesos en tamaño telón de fondo, hace que Los años felices, de Robles, sea también una novela melancólica. La adolescencia que vista a la distancia siempre deja algo que desear.

Y decía que las historias que se narran podrían ser esas, u otras, no sólo por lo simples y cotidianas, sino también porque la prosa de Sebastián Robles está muy lograda. Uno lee y a la vez puede pensar diversos niveles o planos de lo que sucede. Porque la narración deja huecos, evita explicaciones y genera largas elipsis que dan espacio al lector y a sus manías. 

Además hay algo de la verdad del texto que está muy presente y lo hace interesante. Todo el tiempo uno quiere más, y el correr de los capítulos trae de eso a cuenta gotas generando suspenso y atrapando al lector con finales ingeniosos que siempre dan un giro sobre sí mismos.

Yo leo a Sebastián Robles y, pese a que no me regaló el libro como me había prometido el día que lo conocí en el CEC, fuera de Tuiter, arriba del ascensor, pienso en "cuándo sale su próxima novela". Porque al leer un libro tan sólido y convincente sé que atrás vienen muchos, muchos, libros más. 


Publicado por editorial Pánico el Pánico, 2011.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Camino de Cintura, María Bernardello

un libro de cuentos exquisito
cuidado
trece narraciones
algunos dibujos
una mujer ques muchas
la búsqueda y un deseo de encontrar
la paz de dejarse querer
como en "Casas Flotantes en Cashmir".

un libro sobre las elecciones
las decisiones
y los espacios in-negociables.

breves historias
simples
como reuniones de amigos
con la anécdota como pasta base
                                   madera sólida que se va narrando.

un arma infinita la sinceridad.

Camino de Cintura
no esconde nada
no se guarda
                  sólo es
no construye imágenes esperables
es lo que es sin pretender
cuentos de lenguaje claro y visual
que avanzan objeto a objeto
a paso firme
                  como la autora
diálogos viscerales
la no reiteración
la ocurrencia y los finales
que a veces no terminan.

una buena manera de cerrar el año.

publicado por Editorial Garrincha Club, 2011

jueves, 22 de diciembre de 2011

Soy la decepción, Carlos Godoy



jugué con “Soy la decepción”
no escribí ni una palabra
me agarré las que saltaron
y me las ordené como quise.

en algún lugar de este libro
también estaba esta poesía.

                  *

decir “no me importa la poesía” ya lo hace la gilada.
imaginate una pileta olímpica con los andariveles y los nadadores
ahora sacá los andariveles, ahora el agua, ahora los nadadores.
eso es lo que pasa:
un sistema en funcionamiento que va separando las piezas
las únicas herramientas para la escritura son el resentimiento y la paranoia;
lo que te mantiene vivo es el miedo; solo
existe una forma de hacer un libro memorable y es
liberando las enfermedades que abundan en el espacio reducido de la mente
confío en que Lost sea mi mejor reemplazo
para iniciar un ejercicio coherente de la paternidad
confío también en que de acá a unos años
la civilización acabe con la literatura
escribir poesía y llegar a viejo es lo mismo que ser maletero y llegar a viejo
y cuando ella se muera va a dejar una obra, no como todos ustedes
que todavía no aprenden a estar solos
¿qué? ¿querés ser como ese
que dicta talleres y publica libros donde cuenta
que en toda su vida no supo mantener
las relaciones sociales? ¿cuarenta años,
solo, deprimido y caliente?
y cuando llegás a casa,
todo lo que alimenta
tu poesía
sigue ahí,
dispuesto a transformar cualquier ejercicio de alegría
en un balde de agua negra
cuando cumpla mis treinta años con la poesía los invito a todos
a morfar en la pizzería La familia
que los poetas con botines galácticos hagan muchos goles.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Red social, Ana Laura Caruso


la mano viene así
    


un tal Esteban Diácono
un Ignacio Molina
Natalia Piccoli
y otros tantos puntos de la red
aparecen juntos
con sus datos reales
-unas marcas diría Verón-
de Facebook / de la red social
que da nombre a la plaqueta
y es condición de producción del texto
también
se hacen visibles en un texto de otra naturaleza
Ana hace lo contrario de citar un libro en Facebook

rescata los “me gusta”
los “asistiré”

unas cantidades de amigos
sugerencias
descripciones de fotos
listas de películas favoritas
la música y otras referencias
unos enganchados con los otros
todos
infinitamente
parte de la misma red
informaciones

Red social es un compendio de datos que los usuarios de Facebook consignan
de manera gratuita y renunciando a sus derechos de imagen y su privacidad

en la presentación Ezequiel Alemián
nos trajo a la memoria las listas de Perec
definió al libro de Ana como un gran listado de listados
decía que este texto avanza de modo rizomático
y yo me acordaba de Deleuze y de Guattari
y por qué no decirlo, también, de Chistian Ferrer
que andá a saber cuántos amigos tiene.

Ana habló al final, en su vestidito a lunares,
y dijo que había querido resaltar el absurdo de las redes
todos comentándose cosas, dijo,
todos señalándose en la virtualidad

yo pienso en los nuevos modos de lectura
en la reeducación de las gramáticas de recepción
y en la cultura optimista de Facebook
siempre exponiendo un costado segmentado y mentiroso
sobradamente neurótico
de los usuarios
la cara sonriente
los premios
la felicidad
las frases de gente relajada
la falta de ironía
y la soledad comunitaria.

pienso que Ana tuvo una gran idea
se le ocurrió cómo contar
pero no se animó al qué
nos dejó con ganas de una historia
o de varias
darle sentido a esos entrecruzamientos
pensaba yo
en algún sentido determinado
el recurso es la puerta a un nuevo modo de narrar
eso seguro
eso me dio envidia
(que no tiene su iconito en Facebook para que la exprese)
eso se le ocurrió a ella
con sus veintitrés

Ana también hizo un recorrido posible
que deja latente en los lectores
la posibilidad de otros miles de recorridos que Ana no hizo
y esos pensamientos que despierta la plaqueta, también se agradecen.

Unos días en Córdoba, Juan Terranova

en mi afán de escribir, leo
leo mucho y lo hago cada día

hace unos cuantos miércoles me hice de éste libro de Terranova
me lo terminé entre el desayuno, un subte y el taxi de regreso a casa
fue un lindo regalo

después lo dejé por ahí
a mano
para releer de a cachos

al día siguiente tiré un par de tuis

y empecé a escribir esto
que también abandoné

me dio cosa

Terranova es nuestro profesor de taller
me cuesta ser objetiva con él
quiero ser “crítica” en el buen sentido
pero me sale impostado decir algo que valga la pena

me da cosa terminar de leer algunos libros
no siempre me pasa
pero a veces
sólo a veces
con los libros que avanzan solos, sobre todo

anoto algunas cosas
las releo
escribo en los márgenes y en las contratapas
seguro no son comentarios importantes para nadie
pero es así como me muevo ahora

y así me pasó con este libro

Unos días en Córdoba da cuenta del Terra crítico de arte
cubriendo la muestra ¡Afuera! (con signos de admiración y cursivas)
una serie de intervenciones en espacios públicos de la ciudad
con la participación de personalidades internacionales, curadores y artistas

es el diario de un escritor
-tan exquisito como el Diario de Alcalá editado por Pánico el pánico-
al que le propusieron dar cuenta de una muestra de arte contemporáneo
un escritor que se permite dudar de la etiqueta de “crítico”
y se conforma con poder observar el fino nervio, dice, de ese pensamiento
que lo define como “un personaje perdido en las partes más oscuras
del melodrama de arte”
autodefiniéndose a la vez

gustoso de visitar Córdoba
de ver a su colega Lamberti
de perderse en la ciudad
y conocer a los alumnos del escritor cordobés
en el diario se lee un Terranova sereno
capaz de disfrutar mientras dice algunas cuantas cosas
porque eso sucede con furia
no hay tamiz
ni congraciarses
en esos días hechos narración

otra cosa buena
es que uno puede entrarle al texto con facilidad
observar como teje la cabeza de un escritor
que se deja encandilar por las obras
mientras reflexiona, relaciona y descarta

eso resulta atractivo
la forma de la primera persona jugando a la no ficción
la opinión puesta de un modo sutil
la forma soslayada de hacernos saber lo que piensa.

Unos días en Córdoba es un relato sincero
nada pretencioso y a la vez motivador

mientras lo leo lo marco
después, cuando releo, encuentro algunos subrayados
en lápiz y en birome, de más de una lectura
porque a Terra, me ufano de eso, hay que leerlo más de una vez

“pringosa”, señalo, por ejemplo
no tengo idea qué es
por eso aíslo la palabra de la frase: “tela pringosa del arte contemporáneo”
y odio tener que buscarla en la página de la RAE
dice: “arbusto nativo del Mediterraneo”, y salta la foto de una flor blanca

después, más adelante, pongo una coma caprichosa en el texto
como si estuviera leyendo un manuscrito
el libro está correctamente publicado
de todos modos señalo esa coma
que no es un error
es mi modo de leer activamente
siempre con la lupa, buscando el defecto
por ahí para acortar las distancias
para volver al texto de carne y hueso

el relato son varias entradas que podrían haber sido un blog
o una crónica
va del 24 de septiembre al 12 de octubre de 2010
habla del “curador como maestro de la autocensura y la buena administración”
de la ciudad transformada en tela
de las intervenciones en el espacio en el que vive la gente

es un relato pura observación participante
registra, a la vez, afuera y adentro del narrador
las frases que le resuenan
que se remarcan
“compañeras de vino”, por ejemplo
“el arte como una carrera de resistencia”
“desbrozar”
y hace también algunas declaraciones:
“síntesis y elipsis es a lo que debería aspirar el arte contemporáneo”

me gusta la experiencia de este libro
como un viaje gratis para los lectores ausentes
encontrar la línea zigzagueante entre el escritor, el crítico y el periodista cultural
me gustan que es un diario pero no redunda en detalles efímeros
sino pensamientos agudos
y algunas pocas certezas

me gusta la puesta en cuestión de algunas cuestiones
la elección de ciertas palabras
la descripción de las obras de arte
y la postura a favor de los matices

“nuestras aspiraciones más pequeñas y fugaces
se vuelven objeto de sorna y condena
con muy poco”, dice el epílogo

espero no se cumpla ese presagio cuando lean mi reseña.


publicado por Editorial Nudista, 2011

domingo, 11 de diciembre de 2011

Los Mantenidos, Walter Lezcano

trabajar de albañil
aprender un oficio
vivir un tiempo de prestado

una casilla

una biblioteca
desear
mirar
levantarse una mina
levantarse a las cinco
tener un plan
robarse un libro sin saber por qué
darse una oportunidad
trabajar con un honesto, 
que es también un violador
estudiar
enamorarse
caminar en pantanos de callecitas calientes
echarse un piyo
repartir 
darse con la mano
hacerse la moneda
levantar un diario
vender 
hacer bandera
encontrar belleza 
atrás de un cinturón 
entre unas tetas
dar clases
ser nuevo
caer
esmerarse frente a la guachada
hablar desde Lengua con Inglés
sentir la mirada de Matemáticas
provocar
insistir
fracasar
despertar interés en los pendejos
seguir haciendo
incentivar
promover
meterse en problemas
engañar
quedarse cuando no
llevarse a un velatorio
saber dónde se está
parado.

mi admiración profunda al colega Walter Lezcano por este libro hermoso.

publicado por La Funesiana, 2011

Kriptonita, Leo Oyola



“las calles acá son de tierra, hijo. Por eso no puede venir a tomar la leche Carozo con nosotros”. Capítulo X, Kryptonita.


como en La Fuga de Alcatraz, del 18 de enero de 1960
uno lee Kryptonita de Oyola
y quiere que el Nafta Súper y toda su cría salgan ilesos del Paroissien
que la zafen
la identificación es total
como en la película
se pierde la noción de todo mientras se está en la historia
del tiempo
del espacio
no parece un libro Kriptonita
parece que estás con las luces apagadas
sentado en la butaca cómoda de un cine
no importa que hayan sido hechos reales
o no
que el Pinino, o Frank Lee Morris sean culpables o inocentes
lo que importa es que se escapen
eso quiere uno
que está ahí todo el tiempo 
moviendo la pierna contra el piso 
aplicándole el resucitador al Pini
siendo las manos del Tordo
nada te distrae de la trama
porque está prolijamente enhebrada 
porque sin darte cuenta estás adentro 
todo el tiempo
con el tipo 
haciendo fuerza para que las cosas salgan
como en la peli
querés que le pasen las cosas como sea redimís 
todo
porque no te habías puesto a pensar 
lector de clase media melanco 
porteño de pocas necesidades 
vos 
yo
no me había puesto a pensar 
en el pasado de estos pibes
en la falta
en la carencia
en los agujeros insalvables de los que tienen la suerte de nacer al otro lado de La General Paz
resulta que no eran zapatillas
había 
otras cosas
había
muchas
porque Oyola arranca con la “mejor imposible” observación sobre el uso del lenguaje
y ya te agarra 
y ya te mete al relato
te hipnotiza
sin rodeos y sin victimizar personajes 
Oyola mete fichas todo el tiempo al uso del lenguaje
que es de todos
pero no
algunas palabras las sabemos 
pero no las usamos
no pertenecen a nuestro universo de posibles
“obitar”, por ejemplo
ni la sabía
las palabras recortan espacios
clases sociales
posibilidades
y eso está claro, cada vez más claro en la narrativa de Oyola que sin ponerse de ningún lado
te pone a pensar
te prende la máquina y no la podés apagar
las imágenes van pasando solas
rápido.
al ritmo de todo lo que pasa
sin dejar que te aburras
con un narrador que se va turnando
generoso, él
que tiene ratos en los que es un “nosotros”
el staff de la clínica privada
y después es el cuidador, y así
un narrador que le va prestando protagonismo a los integrantes de la banda para que cuenten
un megáfono que va de mano en mano
de boca en boca
y cada uno se toma su tiempo para tirar pasajes trágicos y tragicómicos de sus vidas
como el secuestro del Caroso, que para qué adelantárselos si es un manjar

                                                                      *

si una marca tienen las novelas de Oyola es la de la oralidad
-no digo nada nuevo-
alguien decía que la Cultura Popular es afásica
siempre se la mira desde afuera
se la vuelve objeto para estudiarla
una palabra escrita que llega después de unas, inevitables, mediaciones
Oyola se la juega entera
va atrás de la oralidad más genuina
hace hablar a los sin voz
los amplifica

                                                                      *


esperando uno de los finales trágicos y oscuros  
uno se sorprende al ver que esta vez las puertas vaivén del hospital se abren 
para dejar pasar la imagen del protagonista 

tanta fe profesa Leo en sus novelas que algún día iba a pasar 

¿por qué no? 

un súper héroe salido de las entrañas mismas del conurbano bonaerense
que cuando regresa a la villa cuela rancho por cualquier hueco, para “entrar por los pasillos con los
brazos abiertos a los costados y las palmas de las manos acariciando las paredes de revoques gruesos, los ladrillos huecos anaranjados y los alambres con formas de rombos, hasta llegar al patio donde sea la fiesta al ritmo de la canción que esté sonando".
yo 
por lo menos 
que odié toda mi vida la cinturita de avispa de la Mujer Maravilla 
estoy esperando que a esta gente le vaya bien 
que se escapen  
que demuestren cuánto pueden
que la fe mueve montañas 
no de tierra o de granito
la fe 
no es un terremoto
es una decisión
mover montañas de sentido
los “no se puede”
los “son todos chorros” 
los “negros de mierda”
pilas de sentidos enquistados
montañas de discursos construidos socialmente para marginar
prejuicios
esas montañas querés que se muevan cuando leés
las que está soplando Leonardo Oyola
que nos trae un viento nuevo.